De las muchas representaciones de Medusa que se han elaborado a lo largo de la historia, quizá la más conocida sea la Medusa manierista de 1554, encargada por Cosme I de Médici después de su nombramiento como Duque de Florencia, escultura que toma su significado respecto al contexto político de la época. Benvenuto Cellini (1500-1571), su creador, fue aprendiz desde pequeño en talleres de Bolonia, para más tarde, en 1512, iniciar su formación de dibujo en Florencia y trabajar durante su juventud en diversos talleres de Pisa, Roma y Florencia. Produjo obras para figuras como el Papa Clemente VII, el Papa Pablo III y más tarde para Francisco I de Francia. Ya en 1545 vuelve a Florencia, su ciudad natal, donde le es encargado Perseo con la cabeza de Medusa. En 1562 se une en matrimonio secretamente con Piera de’Parigi e interrumpe su autobiografía, por lo que hay menos información sobre su vida de los años siguientes; aunque sabemos que fue sometido cuatro años a arresto domiciliario tras acusaciones de sodomía en 1596.1
La escultura de Cellini está ubicada estratégicamente en la Piazza della Signora, donde también se encuentra el grupo escultórico de Donatello Judith y Holofernes (1457) en rivalidad ideológica, puesto que Judith representaba la República que decapitaba al príncipe tirano, Holofernes; a diferencia de Perseo, que representa al Duque Cosme I, sosteniendo la cabeza de Medusa como alegoría de la República.2

Naturalmente, este mito ha ido formándose a través del tiempo para convertirse en lo que hoy ha llegado a nosotros. Según el Diccionario de Pierre Grimal este ha sido el proceso: «La leyenda de Medusa sufre una evolución desde sus orígenes hasta la época helenística. En un primer momento, la Gorgona es un monstruo, una de las divinidades primordiales, que pertenece a la generación preolímpica. Después se acabó por considerarla víctima de una metamorfosis, y se contaba que Gorgona había sido al principio una hermosa doncella que se había atrevido a rivalizar en hermosura con Atenea. Se sentía principalmente orgullosa del esplendor de su cabellera. Por eso, con el propósito de castigarla, Atenea transformó sus cabellos en otras tantas serpientes. También se cuenta que la cólera de la diosa se abatió sobre la joven por el hecho de haberla violado Poseidón en un templo consagrado a ella. Medusa cargó con el castigo del sacrilegio».3
Esta evolución la podemos ver en los versos de la Teogonía de Hesíodo, en la que parece que la relación íntima que se dio entre Medusa y Poseidón fue consensuada, y en los de Las metamorfosis de Ovidio, donde aparece como una violación.
«Con ella sola yació (παραλέγω) el de azulada cabellera en el suave prado, entre primaverales flores» (Hesiodo, Teogonía, 278-279; trad. Adelaida y María Ángeles Martín Sánchez, Alianza). «El soberano del piélago, cuentan, la deshonró (vitio) en el templo de Minerva; [...] y para que el hecho no quedase impune, [Minerva] cambió la cabellera de la Gorgona en feas hidras» (Ovidio, Metamorfosis, 4.798-801; trad. Antonio Ramírez de Verger y Fernando Navarron Antolín, Alianza).
Es esta versión de Ovidio la que llega hasta nuestros días y la que es utilizada por el artista argentino Luciano Garbati para darle un giro, al punto que terminaría convirtiéndose en un símbolo del movimiento feminista #MeToo. Formado en Buenos Aires en la Escuela Nacional de Bellas Artes «Prilidiano Puyrredón» y en la Escuela Superior de Bellas Artes «Ernesto de la Cárcova», su autor cuenta también con un máster en escultura de Rome Academy of Fine Arts, Roma.4 En efecto, su Medusa, esculpida en el 2008, es una reinvención del mito descrito en las Metamorfosis de Ovidio; en palabras de su autor: “Lo que hace mi personaje en esta versión de Medusa es defenderse del agresor y en este caso prevalece sobre él”.5 De esta forma, hay una reinterpretación del mito que se hace necesaria debido al contexto social, como ha venido sucediendo con el paso del tiempo. En esta ocasión, la escultura, a pesar de haber sido fundida diez años antes, se hizo viral en la plataforma de Facebook en el 2018. En aquel momento estaba en auge el movimiento #MeToo en torno al caso Harvey Weinstein; de hecho, fue el Collect Pond Park el lugar elegido por Garbati para exhibir la obra, justo en frente del Tribunal Penal de Justicia de Nueva York, donde el magnate de la industria de cine hollywoodiense fue juzgado y condenado a 23 años de prisión por acoso sexual y abuso. Weinstein fue acusado de comportamiento sexual agresivo por casi noventa mujeres, el depredador sexual y exproductor aprovechó su posición privilegiada y de impunidad por décadas para violentar la integridad física y psicológica de mujeres como Mimi Haleyi, ayudante de producción y actrices como Jessica Mann y Caitlin Dulany.6

Gracias al movimiento #MeToo numerosas mujeres alrededor del mundo decidieron alzar su voz y compartir su historia, protestando en contra de la culpabilización de la víctima (de la que Medusa, en la versión de Ovidio, es un claro ejemplo) y para que el verdadero victimario sea quien finalmente pague por sus crímenes. Sin embargo, en pleno siglo XXI la justicia sigue sin ser servida para muchas mujeres, pues según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la violencia machista afecta más de un tercio de mujeres a nivel mundial y predice que alrededor de un 35 % de todas las mujeres la experimentarán a lo largo de sus vidas.7
Más recientemente encontramos la influencia de la obra de Garbati y su lectura del mito en el videoclip de Ateo, una colaboración de C. Tangana y Nathy Peluso estrenada el 8 de octubre de 2021. En una de sus escenas («Ateo», minuto 1:53) aparece la cantante desnuda sosteniendo la cabeza del artista, esta vez con el público que mira a través de una pantalla y parece juzgarla, una nueva reinterpretación del mito que muestra una mirada que escruta, examina y opina sin importarle realmente, siendo indiferente; característico de la sociedad egoísta y superficial de la cual somos partícipes.
Notas
1 Bautista, Fran, «Benvenuto Cellini», Enciclopèdia del Renaixement, 12 de diciembre de 2012, [01/11/2021].
2 Bautista, Fran, «Perseo con la cabeza de Medusa», Enciclopèdia del Renaixement, 12 de diciembre de 2012, [01/11/2021].
3 Grimal, Pierre, Diccionario mitología griega y romana, Barcelona, Editorial Paidós, 1981, sub voce ‘Gorgona’. Vegeu també en aquest mateix blog González Jover, Ainhoa, «Medusa, tot un símbol feminista», TriRec, 15/12/2022
4 Oliva, Rosa, Monstruas y bellos, Trabajo de fin de grado (Grado en Bellas Artes). Universidad de La Laguna, 2019, pág. 30.
5 CNN Newsource Sales, Inc. «Una estatua de Medusa en Nueva York rinde tributo al movimiento Me Too», CNN Spanish Wire, 26 de octubre de 2020, [03/11/2021]. Más sobre esta escultura y sobre la crítica que se la he hecho, en este mismo blog: Cadena Lala, Vanesa C., «Medusa con la cabeza de Perseo», TriRec, 12/1/2023.
6 El País (AFP), «Varias víctimas de Harvey Weinstein serán indemnizadas con casi 19 millones de dólares», El País, 1 de junio de 2020, [03/11/2021].
7 Gálvez, Mariana, «La Medusa del #Metoo que vigila el Tribunal Penal de Justicia de Nueva York», El País, 8 de noviembre de 2020, [03/11/2021].
Per citar aquesta entrada: Zuluaga Buitrago, Elisa, «Medusa reinventada», TriRec, https://trirec.blogs.uv.es/medusa, 6/1/2022 [Data de consulta].
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