El movimiento cultural Renacentista (siglos XV y XVI) desempeñó un papel crucial a la hora de fundar los cánones de belleza occidentales, puesto que el arte de la época se utilizaba como herramienta para implementar y normalizar la visión idealizada de la belleza en la cultura europea. La estandarización de esta belleza idealizada se produjo gracias al interés de los artistas por recuperar los principios óptimos de la época clásica; para ello se emplearon las temáticas mitológicas de la antigua Grecia y Roma. De esta manera, el concepto de belleza en la cultura occidental se basaría y se limitaría gradualmente a aquello que se asemejara a la pureza y divinidad de las diosas griegas y romanas.
Como resultado de la solidificación y globalización del canon de belleza occidental con el paso de los siglos, diversos artistas contemporáneos han emprendido acciones para diversificar el concepto de la belleza y que se interprete una versión más inclusiva de este. Entre estos artistas se encuentra Harmonia Rosales, una pintora afro-cubana conocida por recrear famosos cuadros renacentistas protagonizando a las mujeres negras y personajes de la religión yoruba. Una de sus obras más aclamadas es Asé, una representación del conocido cuadro La Primavera del artista italiano Sandro Botticelli (1480)1.

En efecto, La Primavera es un cuadro renacentista, de temática mitológica, en el que se representa la versión más conocida del mito de Flora, la diosa romana de las flores, vegetación y fertilidad2. En la escena se pueden observar a nueve personajes mitológicos en un paisaje floral en plena primavera, la estación de Flora. Los personajes presentes en el cuadro son: Céfiro (el dios del viento) a la derecha del cuadro, que se aproxima a la ninfa Cloris (ninfa de las flores y conocida por este nombre en la mitología griega) para raptarla. A su costado se encuentra la personificación de su transformación en Flora (nombre que recibía la ninfa Cloris tras ser convertida en diosa en la mitología romana)3. A continuación, en el centro del cuadro, capta la atención la diosa Venus (diosa de la belleza y amor) junto a un Cupido vendado que apunta hacia las tres Gracias con su arco. A la izquierda de Venus, bailan las tres Gracias en círculos y, por último, al extremo izquierdo del cuadro se observa a Mercurio (el mensajero de los Dioses), tocando unas nubes con su bastón4.

La representación de Rosales presenta una estructura similar al cuadro de Botticelli tanto en el posicionamiento de los personajes, como en el papel que estos desempeñan en la religión yoruba. En primer lugar, es importante elucidar el significado de la palabra Asé, ya que su connotación en la cultura yoruba facilita la comprensión de las manifestaciones artísticas del cuadro. Asées el concepto de la fuerza de la vida, energía y poder creativo en todo aquello animado e inanimado5. De esta manera, el cuadro de Rosales representa la vida en sí.
La escena toma lugar en una jungla africana con plantas tropicales, lluvia y un terreno rojo sobre el que se posicionan 10 personajes: a la derecha se encuentra Shangó (orisha del fuego y los truenos)6 que intenta sostener a sus inquietos hijos, los gemelos Ibeji; junto a él está Yemayá (orisha del océano), sujetando una concha. En el centro del cuadro, se posiciona Oshun, la orisha más joven y representante de la armonía, amor y fertilidad. Se le puede identificar gracias a su piel con manchas de oro similares a las de vitíligo, a su manta dorada y a su tocado de plumas de pavo real, que hacen referencia a su transformación. Por otro lado, imitando a las tres Gracias, a su derecha se balancean en la brisa los tres aspectos de la existencia: el Respirar, el Alma y el Cuerpo. Por último, al extremo izquierdo está Obatalá (creador de todos los humanos) bebiendo vino junto a la serpiente de la creación, Osumare, cuyos colores representan la diversidad de colores alrededor de la diáspora africana7.
En efecto, en el cuadro Asé, Rosales logra retratar la belleza de la vida de manera delicada y totalmente femenina, empleando esto como un método de denuncia contra la errónea representación que las mujeres racializadas han recibido durante siglos en los medios. Una manera de desafiar la masculinización de las mujeres negras, representándolas como entidades tan poderosas, delicadas y femeninas tal y como las diosas Flora y Venus eran representadas. Las obras de Rosales desafían la narrativa eurocéntrica y sus estereotipos, sentando las bases a nuevos movimientos culturales inclusivos; contribuyen a la feminización de las mujeres negras y a que una nueva generación de mujeres sean representadas positivamente y libres de estereotipos.
Notas
1 Parenti, Daniela, «Spring by Botticelli», Le Gallerie Degli Uffizi, [31/11/2023].
2 Raddato, Carole, «Roman Goddess Flora», World History Encyclopedia, 14 de mayo de 2015, [30/11/2023].
3 Grimal, Pierre, Diccionario de mitología griega y romana, Paidos, 1951, sub voce ‘Flora’.
4 Parenti, Daniela op. cit.
5 Rosales, Harmonia, «Ase», Harmonia Rosales, 2019, [01/12/2023].
6 Mark, Joshua J. «Orisha», World History Encyclopedia, 2021, [01/12/2023].
7 Rosales, Harmonia op. cit.
Per citar aquesta entrada: Estévez Gómez, Yismelis, «Un Renacimiento inclusivo (2): La primavera de Asé», TriRec, https://trirec.blogs.uv.es/ase/, 7/12/2023 [Data de consulta].
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