En febrero del año 1607 se estrenó en la Accademia degli Invaghiti, en Mantua, la que se conoce como la primera obra con estructura de ópera moderna: La fábula de Orfeo. El libreto fue escrito en italiano por Alessandro Striggio el Joven y la música compuesta por Claudio Monteverdi (15 de mayo de 1567 – 29 de noviembre de 1643), un prolífico y controvertido compositor que destacó en el periodo del final del Renacimiento y el inicio del Barroco musical1. La ópera está dividida en un prólogo y cinco actos, y en ella se narra el mito griego de Orfeo.
Según la mitología griega, Orfeo era considerado hijo de Eagro y de Calíope, la más poderosa de las nueve Musas, y se presentaba normalmente como el rey de las tierras tracias. Se dedicaba al arte: era músico y poeta; tocaba la lira y la cítara; y era conocido por todos por su don con el canto, herramienta que utilizó para lograr diferentes hazañas durante su participación en la expedición de los Argonautas. No obstante, la historia más célebre relativa a Orfeo es su descenso a los infiernos por el amor de su esposa Eurídice. Esta era una ninfa que falleció huyendo de Aristeo, quien intentó violarla. Orfeo, desconsolado, viajó al Inframundo en su busca y con su voz y su lira fascinó a los personajes que allí habitaban y logró superar los obstáculos que se cruzaron en su camino. Al contemplar el amor de Orfeo hacia su esposa, Hades y Perséfone, soberanos del Inframundo, accedieron a devolver a Eurídice a la vida con una condición: en su camino de regreso, Orfeo no debía girarse a mirar a la ninfa hasta que cruzaran las fronteras de su reino. Sin embargo, Orfeo desconfía del trato y, cuando está a punto de conseguir su objetivo, se da la vuelta. Eurídice muere por segunda vez y a Orfeo se le impide el acceso al mundo infernal de nuevo, obligándolo a reintegrarse con los humanos. A partir de entonces, vive hundido en la tristeza hasta su muerte a manos de las mujeres tracias (en este punto, existen distintas tradiciones sobre la motivación de su asesinato)2.

Para comprender que es lo que llevó a Monteverdi a componer su primera ópera inspirándose en esta historia es esencial conocer el contexto histórico en el que este vivió y trabajó. En los siglos XVII y XVIII se desarrolló en Europa el movimiento musical llamado Barroco. Nacido en Italia, se extendió hacia el norte, llevando con él nuevos géneros musicales como la cantata, el concierto, el oratorio y la ópera. «Muchas de las características que definen el estilo surgieron en aquella época» (Barnard, Imwold, & Jackson, 2010): aumentó el protagonismo de la música instrumental y profana (expresada en la danza y el canto) y se profundizó en la armonía funcional como elemento estructural de la música. «Se empezó a depender cada vez más de aspectos como la emoción, el deseo, el misticismo, el éxtasis y la lucha, en detrimento de la proporción, la pureza, el equilibrio, la claridad y la unidad que caracterizaban el Renacimiento»(Barnard, Imwold, & Jackson, 2010, p. 60).
«La espectacularidad es uno de los elementos característicos del concierto instrumental barroco, […] donde todo es esencialmente espectáculo y el elemento representativo es connatural con su esencia más profunda» (Fubini, 2007, pp. 71-78). Así, el imaginario mitológico grecorromano proporciona a los compositores barrocos un repertorio de complejas historias sobre pasiones, conflictos y emociones irracionales, que se convierten en una excelente base a partir de la cual crear una obra ostentosa y que muestre esta espectacularidad. No es de extrañar, por lo tanto, que el mito de Orfeo resultara una atractiva temática para Monteverdi.
En esta obra, la música de Orfeo y su amor por Eurídice se convierten el motivo central de la acción y es gracias a ambos elementos que logra llegar al inframundo. «El tema de la música como afín al amor es un tema clásico, que renace en el Barroco como glorificación de ese momento supremo de armonía y unión, cuya encarnación sensible es la música»(Fubini, 2007, pp. 71-78). Es decir, esta leyenda aúna dos de los elementos esenciales del estilo barroco: el carácter emotivo y la exaltación de la música como un arte divino con gran influencia sobre la naturaleza humana.
Esto último invitaría a Monteverdi a trasformar el mito en una ópera. Dentro de un movimiento artístico caracterizado por el abandono de las antiguas formas y auge del canto como elemento interpretativo, el don musical de Orfeo y el protagonismo de su voz en el argumento de su historia se convertían en el recurso perfecto para componer una obra instrumental en la que incluir también el componente vocal.
Sin embargo, notamos que el contexto histórico del que hemos hablado no solo influyó en la elección de la leyenda de Orfeo, sino que a su vez lo hizo en la decisión de Monteverdi de reinterpretar su final. En una sociedad barroca en la que la clases alta vivía en un ambiente de ostentación, riqueza, alegría y luminosidad, un final tan sangriento como el que presenta el mito clásico (dónde Orfeo muere desmembrado a manos de las mujeres de Tracia) no se consideraba estéticamente correcto y agradable. Por ello, aunque en su estreno en el año 1607 el libreto de Striggio apostara por un final ambiguo pero similar al del mito clásico, la partitura original de Monteverdi (y la que se representaría en ocasiones posteriores) se resuelve de manera completamente distinta: Orfeo asciende a los cielos siendo portado por Apolo, donde disfrutará de los placeres celestiales en compensación por su dura y triste vida3. Un desenlace feliz mucho más atractivo para los espectadores del momento, que además permitía desplegar todos los recursos musicales y técnicos (con respecto a la actuación, el decorado y demás) de los que se disponía para crear una apoteósica escena final para la ópera:
Orfeo Si non vedrò più mai de l’amata Euridice i dolci rai? Apollo Nel sole e nelle stelle vagheggerai le sue sembianze belle Apollo ed Orfeo (ascende al cielo cantando) Saliam cantand’al cielo, dove ha virtù verace degno premio di sé: dilecto e pace Orfeo ¿Y no veré nunca más los dulces rayos de mi amada Eurídice? Apolo En el sol y en las estrellas reconocerás de su semblante la belleza. Apolo y Orfeo (ascienden al cielo cantando) Ascendamos al cielo cantando, donde hay virtud verdadera merecido premio de felicidad y paz se espera. [Striggio & Monteverdi, Quinto acto; trad. La Arcadia-Jeréz].
Descubrimos así a una de las historias mitológicas que ha sido inspiración para la creación de importantes obras a lo largo de la historia de la música. La emoción y la glorificación de esta fueron los aspectos del mito de Orfeo que llamaron la atención de Monteverdi, quién adaptó la narrativa para hacerla acorde al estilo de la época barroca. Tiempo más tarde, otros motivos también atrajeron a los muchos artistas que, en diferentes contextos históricos, con distintos fines y aplicando distintas estrategias, reinterpretaron también esta leyenda. El mito de Orfeo por lo tanto, no nos permite conectar únicamente con los conocimientos, la mitología y la cultura de la Antigüedad, si no que se convierte en un eje de unión entre distintas épocas y estilos, un reflejo de la manera en la que se ha entendido el mundo a través del tiempo.
Notas
1 «Monteverdi fue un compositor que sobresalió en casi todos los géneros musicales, incluyendo tanto el contrapunto complejo como la música dramática monofónica para voz con acompañamiento. Sus ideas musicales, que enfatizaban la expresión y la declamación, fueron criticadas y elogiadas por igual. Fue autor de las primeras óperas que continúan en el repertorio actual» (Barnard, Imwold, & Jackson, 2010, p. 62).
2 “El mito de Orfeo es uno de los más oscuros y más cargados de simbolismo de cuantos registra la mitología helénica […]” (Grimal, 1951, sub voce ‘Orfeo’). En este mismo blog, véanse otras entradas sobre Orfeo.
3 “In the libretto finale of 1607 the main plot can hardly be said to be terminated, rather it is superseded by the Dionysian revels of the spurned women. There is no doubt that Monteverdi preferred a happy ending for his protagonists – he said so in a much-quoted letter to Striggio about the libretto of Narciso (7 May 1627); and the libretti of Arianna, Ulisse and Poppea bear out this approach. In the 1609 finale Orpheus is at least not left lamenting (or hiding from inimical women), but his earthly afflictions are succeeded by his apotheosis. His final ascent to heaven is the glorious complement and reward for his fearless descent” (Sternfeld, 1988, pp. 172-202).
Bibliografía:
Barnard, L., Imwold, D., & Jackson, H. (2010), Música. Vida y época de los grandes compositores. Mil años de música clásica, Australia: H. F. Ullmann.
Fubini, E. (2007), «Razón y sensibilidad: lo sacro y lo profano en la musicalidad del siglo XVIII», Quaderns de filosofia i ciència, 37, 71-78.
Grimal, P. (1989), Diccionario de Mitología Griega y Romana (6ª ed.), (F. Payarols, Trad.) Barcelona: Paidos.
Striggio, A., & Monteverdi, C. (2007). L’Orfeo, favola in musica. (Libreto a cargo de La Arcadia-Jeréz; Temporada 2007/8 Teatro Villamarta), Jeréz de la Frontera: Diario de Jeréz.
Sternfeld, F. W. (1988), «Orpheus, Ovid and Opera», Journal of the Royal Musical Association, 113.2, 172-202.
Per citar aquesta entrada: Viñes Boronat, Inés, «La fábula de Orfeo: el mito tras la primera ópera», TriRec, https://trirec.blogs.uv.es/orfeo, 12/12/2021 [Data de consulta].
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